MIÉRCOLES 11 DE SETIEMBRE 2013
Casa de la hermanita Mónica, en la Urbanización Ramón Castilla, del Círculo de Reynoso - Callao, perteneciente a la Comunidad Eucarística Mariana Primera de Corintios Trece. Tuvimos como invitado a don Jorge Vásquez (60), quien me recordó a Bartimeo, el ciego de Jericó, personaje bíblico que al saber que por allí pasaba Jesús empezó a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!"
Don Jorge, al enterarse que habría un Círculo de Amor cerca a su casa, fue al encuentro del Señor. Al estar invocando al Espíritu Santo, alzó la voz para decir lo siguiente:
"Cuando llega la noche y me voy a descansar, en mi sueño de tiniebla me sueño con aquellos que decían ser mis amigos, pero al despertar otra es mi realidad; porque solamente encuentro a mi esposa con mis hijos y a ustedes hermanos que me dan su mano para seguir el camino de Dios"
En seguida, dijo que había llegado con un dolor en la pierna y que ya no lo tenía dando las gracias al Señor. En esos momentos, la reunión se vio invadida de mucha alegría y todos los presentes allí dábamos gracias al Señor. Fue un momento indescriptible de felicidad. Al momento de las alabanzas, esta emoción se vio reflejada en la danza de los hermanitos.
En seguida, dijo que había llegado con un dolor en la pierna y que ya no lo tenía dando las gracias al Señor. En esos momentos, la reunión se vio invadida de mucha alegría y todos los presentes allí dábamos gracias al Señor. Fue un momento indescriptible de felicidad. Al momento de las alabanzas, esta emoción se vio reflejada en la danza de los hermanitos.
Hermanos, creo que todos podemos identificarnos fácilmente con aquel ciego que estaba sentado junto al camino por donde pasaba Jesús. Nosotros también estamos en el camino de la vida, sentimos ganas de gritarle a Cristo en la oración y de pedirle con todas las fuerzas del alma: ¡Señor, ten compasión de mí! No importa que materialmente no tengamos alguna necesidad en especial, o que físicamente gocemos de una buena salud. No se trata de eso. Todos somos como ciegos necesitados de la luz de la gracia.
Como si fuera poco, al terminar el círculo donde compartimos el evangelio de Mateo 22,15-22 "Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios". Realizamos la rifa de una pelota. Don Jorge sacó el papelito con el nombre ganador. ¿Quién fue? Nuestro hermanito Bautista César Benites. Así se cumplió la palabra del día. Le dimos al hermanito César lo que es de él, y digo esto porque los que conocemos al hermanito sabemos que le gusta y es bueno jugando su fulbito, además de llamarse César. ¿Coincidencia? ¿Tú que dices? Para mi y los que seguimos al Señor, no existen las coincidencias. Gracias Señor, por la manifestación ese día.
Jesús, hoy, en esta oración, te acercas al Jericó de mi alma. Aquí me tienes, como un mendigo ciego y pobre. ¡Jesús, ten compasión de mí! Señor, ¡Haz que vea el gran amor que me tienes! Dame el don de la fe. Gracias por respetar mi libertad de modo que pueda ofrecértela. Todo lo que soy y lo que creo tener, te lo doy Señor.
Dios los bendiga!!!
Cristo los ama, María y este servidor también!!!
